Un concesionario británico se forma una opinión de una marca de maquinaria que no conoce en un minuto escaso, y casi todo ese minuto se le va en tres preguntas: dónde están, quién contesta al teléfono y cuánto tarda en llegar una respuesta. Una dirección en el extranjero, un prefijo telefónico extranjero y una jornada laboral que termina antes de que el Reino Unido se despierte responden mal a las tres, por buena que sea la máquina.
Por eso su actividad en el Reino Unido tiene aquí su propia recepción. La correspondencia llega a nuestra base y se abre, se escanea y se tramita el mismo día. Los paquetes y las muestras los firmamos nosotros. Su teléfono lo contesta personal británico con el nombre de su empresa, gente que esa misma mañana ha pasado por delante de sus máquinas, y cada consulta queda registrada, cualificada y derivada a quien usted quiera: su departamento de exportación, uno de sus concesionarios o nuestro propio equipo de representación. Cuando viaje hasta aquí, tiene lista una sala de reuniones con videoconferencia, de modo que una reunión con un concesionario o una llamada a su fábrica se celebra en sus instalaciones del Reino Unido y no en el vestíbulo de un hotel.
Esa misma recepción se ocupa de los trámites con los que primero tropieza una empresa extranjera. Le ayudamos a preparar y presentar las solicitudes que exige operar comercialmente en el Reino Unido: el registro de IVA (VAT), las altas ante HMRC, la agencia tributaria y aduanera británica, y el número EORI GB, el que lleva el prefijo GB. Y cuando vuelve una pregunta, somos nosotros quienes mantenemos vivo el expediente. Lo que no hacemos es elegir su estructura por usted: esa decisión es suya y de sus asesores, y nuestra lista de comprobación del primer envío explica para qué sirve realmente cada uno de esos registros.